
-¡Sergio! - grita la madre con una angustia tan grande como piadosa.
Y Sergio cabecea furioso mientras repliega en el aire sonidos guturales y hoscos. No quiere salir del mar y tampoco quiere meter la lengua dentro de su boca. Prefiere libar el agua salada como hacen los niños pequeños y prefiere el mar, porque allí todos somos del mismo tamaño mental: todos reímos y chapoteamos, saltamos felices y nadie nos recrimina nada.
-¡ Te vas a ahogar, Sergio! - grita la madre desde una esquina de la orilla.
Pero Sergio no la ve. Sergio es libre por primera vez en sus casi treinta años. Ahora se mece suave, delicado como una libélula en el mar y flota con sus ciento y tantos kilos. No quiere volver a la arena, a que lo miren cuando deja caer sus dos hilos de mocos barbilla abajo o que se hagan que no lo miran, cuando hace su más reciente pataleta.
-¡ Sergio he traído bocadillos de nocilla para la merienda, ven. Corre, vamos a comer! -insiste la madre ya con el agua en los tobillos.
Sergio la mira por el borde del azul intenso que esconde su gruesa lengua y sonríe con malicia. Ésta vez no van a engañarle. Chapotea pesado y sereno, como una gran morsa liberada al fin, como un gorrión de grotescas plumas que se aleja del nido.
-¡Sergio, ven con mamá! - susurra apagada en tristeza la pobre mujer.
Y Sergio emerge de las aguas como un coloso. Camina hacia ella dando alaridos que hacen eco. A su paso, se golpea el pecho como un orangután que quiere intimidar a su presa. Todos le miran asustados menos ella, quien sonriendo feliz coloca una toalla en su espalda y tarareando una nana, le lleva de la mano mientras le cuenta lo mucho que lo quiere.







21 comentarios:
Hola ZAYA, bonito relato para empezar una madrugada de domingo a lunes.
Un rampybeso
un escrito para quedarse con el.. me gusto el desarrollo chapoteado de Sergio..
Muy bueno
saludos fraternos
un abrazo
besos
Sergio será querido hasta el día que muera su madre.
Después lo almacenarán en algún centro donde acabará sedado y probablemente maniatado.
Besos.
ternura...se me vino a la cabeza, tienes de todo desde las sensualidad en tus textos hasta este que es una mirada al amor desde otra dimensión. genial.
gracias por visitar mi espacio...y sí, habemos a quienes el desamor le viene mejor que el amor, pero de todo hay en la vida ¿NO?
saludos y felicidades..estre más te leo más me gusta hacerlo.
Un poco crecidito el niño... ¿No?... jajajajaja...
Besitos guapisima.
Sergio es un santo inocente, niño perpetuo..¡con qué realismo y ternura lo has descrito!
besos
wuauuuuuuuuuuuuuu un bocata nocilla
que chulo
Sabes una cosa? Cuando algo es bueno, en literatura se dice "da asco de lo bueno que es. Ojalá lo hubiera escrito yo". Pues eso. Mostrar a "un santo inocente", no todo el mundo sabe y puede. Más sutil y sencillo, imposible. Bravo!! plasplasplasplas!! Besos!!
Hola Zayadith.
Vengo de visita a tu casa.
Demuestras una gran sensibilidad en la historia de Sergio.
Toda una sorpresa encontrarte.
Besos, guapa.
Increible relato, escribes de maravilla...
Sige así
Un abrazo
Óscar
Muy muy bonito, el final o pudo ser más tierno, estupendo. Me ha encantado.
Besos guapa.
Cuando la inocencia es eterna, uno no crece. Solo el calor de una madre no puede ver la crueldad de los demàs, ni a su hijo crecer bajo la intolerancia e incomprensiôn ajenas.
Un bellîsimo post, lleno de ternura y delicadeza.
Besos dulzura.
Me encanta el vestidito del banner y el banner, como siempre. ;)
Si alguien no lo había entendido, que escuche la música :)
Todos somos un poco piratas, un poco poetas y un poco Sergios.
:)
Delicioso escrito Zayadith.
Su mundo... su realidad... su felicidad... y la de las personas que lo aman y lo amarán siempre, porque el Amor no entiende de condiciones.
Maravillosa canción de mi querido Víctor Manuel... me encanta!!!
Me emociono cada vez que la oigo.
Un gran abrazo amiga ;)
Hola Zayadith.
Muy bello relato.
Amei Sergio e sua ternura.
Besos
Un relato agridulce con olor a salitre.
Chapoteos de perenne niñez y un amor infínito, esperando en la arena.
Agradezco las bellas palabras que me han permitido llegar hasta este blog, donde tambien me quedo :)
Un abrazo.
Zayi tu relato me produjo sensaciones de tristeza y ternura a la vez. Que pena me dieron estos dos seres , que solos están!!!
Excelente como siempre.
Besis desde el sur.
QUÉ HERMOSA ESA SENSACIÓN DE LIBERTAD!!!
Hace mucho que no la experimento. Debería ir a chapotear un rato.
Un beso mujer.
Duro, bello, como la vida misma
Besos
una historia tierna entre madre e hijo...que por muchos años que pasen simpre sera su pequeñin....nos leemos
Que bonito, tierno, encantador. El amor de madre todo lo sostiene hasta realidades tan duras como la de Sergio.
Un beso.
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